1232716772508_f.jpg


Cuando realicé el cuestionario, lo hice con total sinceridad, razón por la cual soy muy parecida al eneatipo que me salió. Tras obtener la mayor puntuación en la primera página, averigüé que era del tipo 1: el reformador. Estaba deseando llegar a casa para leer mi capitulo correspondiente y ver si realmente era como decía.

Cuando terminé de leerlo, me pregunté ¿DONDE ESTÁ LA CAMARA OCULTA?espia.gif. La verdad es que me había recalcado: soy muy estructurada y ordenada, tanto en mi habitación como en los trabajos. Me encanta el orden, aunque reconozco que cuando me cambian algo de sitio, o, por ejemplo, cuando las puertas de los muebles y armarios no están cerradas de manera adecuada, me enfado. Reconozco que vivir conmigo puede ser a veces desesperante, ya que exijo a los demás el nivel que me exijo a mi misma, sin darme cuenta de que puede que para ellos les cueste demasiado. Tengo que revisar todo y comprobar que todas las cosas estarán en su lugar. Tengo un determinado orden para ponerme las playeras, la bisutería o los peluches que tengo encima de la cama. A veces me doy cuenta de que soy demasiado ordenada.

Cuando leí el eneatipo hubo algunas cosas que me hicieron enfadar, al darme cuenta de que seguramente era verdad. Es cierto que yo doy críticas y espero que sean aceptadas, pero cuando los demás me hacen críticas muchas veces no las acepto. He de reconocer que, aunque no es que no me fie del trabajo que vayan a hacer los demás, pero prefiero comprobarlo por mí misma y perfeccionar. Bueno, creo que me estoy justificando...

Somos sinceros, pero a veces guardamos lo que pensamos sobre los demás, y llega un momento en el que estallamos. Tenemos un ideal sobre el amor, pero deberíamos darnos cuenta de que es practicamente imposible que encontremos lo que pedimos.

Creemos que tenemos una misión en la vida, la de un mundo mejor.

Pese a esto, somos personas en las que se puede confiar, tenemos bondad y sabiduría, además de una estructuración sobre el trabajo y la vida que en muchas ocasiones nos sacan de un aprieto. Tenemos un juez interior que funciona como nuestro Pepito grilloPinocchio.jpg, que nos aconseja, aunque es cierto que a veces nos presiona demasiado, y debemos aprender a dejarlo a un lado en ocasiones, ya que podemos sufrir a causa de ello grandes problemas de salud.

Que seamos este eneagrama está muy relacionado, probablemente, con que algún familiar cercano sea eneatipo 1. En mi caso, es mi padre, pos su parte, mi madre es claramente 2, pero con un ala muy marcada de 1.

Por último, tras ver todas las exposiciones, he podido comprobar que, pese a ser firmemente 1, tengo un ala fuerte de 9, y que también me siento identificada con el 4, y quién sabe si con el paso del tiempo descubro que pertenezco a otro eneatipo.

Me ha gustado mucho este cuestionario, ya que me ha ayudado a a prender como soy realmente, y como nos pueden ver los demás, y averiguar que los demás, en su gran mayoría pueden encajar con su eneatipo correspondiente. No obstante, considero que no podemos clasificarnos en un solo número ya que todos nosotros somo, en mayor o en menor medida una conbinación de estos, aunque, obviamente, en nosotros hay una serie de carácteres dominantes sobre los demás que se corresponden con un eneatipo ocncreto.